De una forma distinta… Scarlett Lugo, M. A.


 

De una forma distinta…

Scarlett Lugo, M. A.

  

                                          Y te vi…

Se dispararon mis alarmas. Me encantó tu mirada, y tu olor me embriagó.

Y, me miró… una revolución volcánica se puso en ebullición.

         Hoy día, los patrones relacionales para la formación de vínculos afectivos de larga y
trascendental data, los maritales específicamente, dejaron atrás la fórmula. Los mismos, que desde el ideal de antaño planteado, comienzan por la etapa del enamoramiento, para entrar en noviazgo o tiempo de conocernos y saber si estamos dispuestos a ser un yo y más un nosotros, si tenemos objetivos comunes, planes proyectivos, y deseos de logro de metas alcanzables desde la construcción en equipo, y admiración mutua, que incluso deben conocer o mínimamente saber sobre sus grupos sanguíneos, por si mañana queremos tener hijos, y luego, el matrimonio, que es el tiempo de desarrollo de la consecución del plan previamente trazado; Se consideran antiguas. ¿Será que así se les puede llamar?

         En el ahora, se comienza desde las fiestas (a veces, y no necesariamente condenadas), desde el ahora te veo y así mismo te deseo, y a las pocas horas tenemos un encuentro, desde el ayer te vi, y ahora quiero volver a hacerlo, el shot de dopamina cuando te pienso, y sin hacerlo dos veces, le echamos leña a lo que se quema. Se rozan cuerpos, y viene el feto, se bota crudo. Consecuencias del desenfreno, más respuestas desconsideradas. No es lo que quiero. Luego vuelvo e intento. Me quedo contigo hasta que quiero pues, llego bien, y bien vengo. Todo al unísono de un flirteo que, cuando se profundiza, cuando llegan los anhelos y cuando comienzo a sentir, “hay que dejarlo” pues, el miedo me atrapa, y, pesándolo bien, no tengo porqué reconocerlo. Salgo corriendo. “Solo es mejor” sin consentimiento del otro. ¿Cuál otro? Compañía pasajera es lo cierto. En el lado opuesto, “a ti me aferro”. A lo que me das, a lo que realmente busco y hasta el momento en que quiero. Luego… “Ya no lo quiero. Es muy confuso”. 

En la era de la inmediatez, de las desilusiones y decepciones como norma, de la falta de verdad en lo que permitimos que crezca. En la era de una normalización de lo malo aupada por las masas, en el que la cosificación es la meta y la imposición de poder sutil es lo que se evidencia. En la era del materialismo vanidoso, donde gana el mejor postor, donde lo aparente pesa más que lo que dura tiempo para procesar. En la era en que lo que hoy me encanta, más tarde, me sabe a nada (para no ser vulgar) y que justo la vulgaridad, y las acciones no antes vistas, son lo que queremos viralizar. En la era en que las madres crían a sus hijas para el que más puede, y a los niños, para que tengan de todo sin saber de dónde, para que no se doblen, y que den el primer golpe, con el “y a mi casa no llegue dao”; es en la misma era en que escasean los jóvenes con sentido del humor sano, con lenguaje llano sin lo cultural a cuestas, es la misma era, donde aún quedan algunos por rescatar. También es la misma era donde hay una mezcla de generaciones juntas que se critican entre sí y hasta claman por lo que se quiere entender como un quimérico rescate. Es en la misma era, en la que todavía hay quien salve. 

Volvamos a empezar desde el punto primigenio. Somos los responsables de rescatar lo que nos dieron como bueno, sin necesidad de recordarlo con dolor. Todavía los valores contienen la misma esencia, y universalmente nunca dejaran de ser, pues, son las características propias de Dios. 

En esta malograda época hemos dado permiso a que los nuestros, hagan lo que no hicimos, porque mi padre era “bruto”, y con ello, ser han normalizado y permitido lo que ayer era parte de nuestro cuidado moral con el dicho de “Eso no he nah”. Los hijos están practicando sexo sin mesura y sin el conocimiento adecuado, pues, hemos estandarizado esas conductas frente a ellos, girando todo a lo carnal, lo momentáneo, lo explicito, lo inmediato, invalidando lo vigentemente escrito, con lo que en lugares específicos luego vamos a reclamar.  Nos hemos exhibido tanto, que con ello hemos permitido que nuestros hijos queden expuestos a las drogas blandas y duras, alcohol, libertad y libertinaje, a muy temprana edad, y desde lo menos directo, a que ellos interfieran en conversaciones que no son para su edad, para luego darles la galleta que se merece por meterse en lo que no le importa -cuando te hacen pasar la vergüenza-.  Aún podemos rescatar, observemos lo bueno que tenemos. Es que todavía hay tiempo. Replantemos de nuevo.  

 

 

Comentarios

  1. Me gustó mucho tu artículo, porque me hizo recordar cómo eran las cosas en mis tiempos, allá por el 1989, cuando se les daba mucho valor al respeto, al amor y al compromiso. Siento que muchas cosas han cambiado de aquellos tiempos a los de ahora. Gracias por compartir esta reflexión tan bonita y hacerme recordar que todavía podemos rescatar esos valores que nunca debieron perderse.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. me alegra... Si gustas, dejeme tu nombre... Meresulta importante

      Borrar
    2. Me resulta siempre muy fructífero la manera en que expone sus opiniones, cuestionamientos y análisis a determinadas situaciones del día a día, de lo que se vive en la sociedad de hoy día, haciendo uso de sus grandes saberes y valores.

      Particularmente, quiero decir que me resulta inquietante como se quiere exigir la conducta, la crianza y aquellas habilidades comunicativas junto a las relaciones interperosonales que hemos de crear. La ofensa que persiste en las actitudes o razonamiento supuestamente lógico de jovenes y adultos, cuando son propios los padres, adultos del hoy que han moldeado a lo que se cree es correcto, de evitarles alguna dolencia, dejando de lado los límites, los buenos valores, un estilo de crianza que en vez de sumar positivamente tiene el efecto contrario. Si bien no todos efectúan negativamente, un porcentaje si puede estar asumiendo las normas a emplear por los ciudadanos adultos del futuro.

      El exibicionismo de hombre y mujer son vistos como fortaleza o poder, vulgaridades expuestas como si fuesen sonatas que inspiran, transforman y llevan a la introspección, la inmediatez siguiendo un patrón al deterioro cognitivo y relacional, egoísmo, precariedad de raciocinio, modales y formas de convivencia destruyendo a la persona que es ignorante y a aquella que se ismicuye a interactuar con estos.

      No obstante; «Eventualidades han de existir para forjar, construir o destruir patrones con tal de tallar un ádamas en medio de constante nocividad» —M715.

      Borrar
  2. Brilly Daube Jimenez Hiraldo28 de octubre de 2026 a las 12:46 p.m.

    Esta época no se sabe si llamarle de “cristal” o la de diente de leon seca (flor) al parecer muy bonita para muchos pero al ponerla aprueba sale volando y se vuelve nada, asi son la mayoría ahora, quieren todo flash, piensan que todo sale de la nada, no quieren proceso quieren resultado, no se quieren preparar, no puedes tener una conversación que valga la pena 🫠 en el futuro no tendremos profesionales competentes, me preocupa mucho el futuro

    ResponderBorrar
  3. Excelente reflexión ,para meditar ,profundizar y volver a implantar 🙌

    ResponderBorrar
  4. Creo que se puede hacer mucho con lo que tenemos, sí, se puede trabajar, siempre y cuando no se desee... volver al momento pasado que ya cumplió... su rol histórico, las cosas no volverán a los 80s... por más que se quiera.

    ResponderBorrar
  5. Totalmente de acuerdo, Scarlett. 💎 Nuestro reto es: no dejarnos arrastrar por lo que la sociedad normaliza, sino tener el criterio y la valentía de rescatar esos principios que han demostrado funcionar por tanto tiempo.
    Nuestra generación tiene la responsabilidad enseñar esos principios con el vivo ejemplo a la generacion que estamos formando
    “— Dahienny”.

    ResponderBorrar
  6. Excelente! Estoy totalmente de acuerdo. Siempre he dicho que pasamos de una esclavitud a otra en términos de pareja, ahora somos esclavos de la inmediatez. Esto demuestra que los seres humanos no sabemos ser libres realmente.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Gracias por sus comentarios! DTB

Entradas más populares de este blog

En el filo de lo apetecible… Scarlett Lugo, M. A.

Me divorcio… por toda aquella que calla. Scarlett Lugo, M. A.

En el umbral de un foso nuevo Scarlett Lugo, M. A.