Me divorcio… por toda aquella que calla. Scarlett Lugo, M. A.
Me divorcio… Por toda aquella que calla.
Scarlett Lugo, M. A.
Desde el espejo del soñador, todo luce precioso, los que miran de afuera, todo luce perfecto, y desde los que están más cerca, “tal vez, algo sabemos”. Pero, desde el espejo del que vive, los días se hacen grotescos. El apasionado espera cada segundo la llegada del otro, todos los momentos tienen bellos colores. Quienes ya no sienten eso, sufren días largos y sin salida. Pacientemente se espera a que la crueldad del silencio no hiera. Que la indiferencia no sea dueña de toda una paleta de colores y menos que se puedan crear. Llega un momento entre nos, que las sombras son más resplandecientes que las luces apagadas que brillan en la noche. Pero, ¿Cómo es que llegamos a esto? “NO, no lo dejes”, se te dice. “Tu verás, mañana todo cambia”, “Ya te dije, No lo hagas, no tomes decisiones apresuradas, mírame a mí; yo ya estoy bien”. “Aguanta, que no te cuesta nada” “De que vivirás, si ahí está todo” “Recuerda los hijos,” “¿A dónde irás?” pregunta pico. Ya estoy harta del “Yo te lo dije” Póngale usted lo demás… “Es que tú tienes la culpa” … y hace su entrada la maldita que nunca se queda.
...Por eso hoy me divorcio, de lo que no pudimos comprender, solo porque tú no sedes, no escuchas, pero hieres; porque mis intentos te irritan. Porque tu atención disgregada en lo urgente, dio a luz sin dolor, a tu conversación silenciosa que tiene vestido incoherente restándote la empatía. ¡Claro, lo haces desde tu inconsciente! Es que tu disociación permanente, se encamina guiarme al temor, cuando yo de ti lo que quiero, es que tan solo te detengas y despiertes del letargo que te hace un bello durmiente despierto solo en tu favor. Que me mires como te miro sin ninguna dependencia, con la libertad más grata desde el concepto idóneo, y te respondas por qué hemos hecho vida. ¿Es que acaso me elegiste o era una sola pasada? Los días no pasan sin razón, todos cumplen su tarea.
Me divorcio, porque tienes que entender que mi dignidad no es la tuya, y no me la puedes quitar. Porque me harté de que el tercero o el cuarto, sin dejar al undécimo, haya desplazado el primero, y los números rotan y lo esencial ya no prima. Porque la razón de mi en ti, dejó de ser la correcta, siendo para mí fue la querida, y de frente a muchos, la impuesta. Me divorcio, muy a pesar de mis estelas y mis consuelos, teniendo que entender tu lenguaje funesto que grita desde el silencio que mi olor ya no te es grato y me entiendes como espectro. Me divorcio de tus dudas y sus señuelos, de tus adentros y tus miedos, de querer mirarte desde mi cuando desde ti, el hoy sólo es un ayer y el mañana un tal vez, cada tanto que evites que el otro pueda ser parte y te reconozca más valor del que contigo viene. Me divorcio de tu actitud desgraciada que quiere vestir mi casa; del cómo me hablas y del cómo me esparces a tu insípido soplo, entendiéndome tu como si yo fuera polvo. Del cómo llegas, y de lo que crees que bien das. De tus fríos días aun con radiante sol y de las calientes noches en las que yo hago cuentas, porque está nevando afuera. De todas las veces que tocas abstraído de a quien ahí tienes, y si, del “me toca trabajar” hay que llevar la fiesta en paz. De todas las veces que dijiste te quiero, con artes de titiritero y provocabas mi quedar. De todas las flores que diste y las que nunca recibí. De todas las veces que, diciendo mucho, con el “Nada” te cubriste. De la acidez de tu mirada, con dulces dichos de tu boca. Y de las buenas noches que me dabas, quizás desde tus otros puertos. Me divorcio de todo lo que solo tu sientes y que nunca compartiste, solo por el gran miedo a no dejarte ver como el humano que eres, muy frágil por demás. Es que ya no hay un nosotros, el “nunca lo hubo” es un hecho. Es un “yo”, y solo es tuyo, es tu “yo soy solo”, en medio de un vasto complejo. Me esfuerzo nadando mar adentro para llegar a donde no quiero, cuando no es lo que pretendo. Irónicamente, todo tiene su bondad, lo que hoy es tu miedo, preserva, gracias a Dios mi total integridad.
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